Reflexiones de la vida diaria y de acontecimientos simples y cotidianos son vistos desde un ángulo humano y real. El propósito de este blog es proveerle al lector una visión alternativa a las lecciones continuas de la existencia.
domingo, 15 de julio de 2012
Pájaros raros (segunda parte)
Hace años escribí un breve ensayo/relato acerca de los pájaros raros, refiriéndome a ciertas personitas que se pasaron de chistosos conmigo un domingo. Hoy lo recuerdo y me rio como muchos de ustedes se rieron; esta vez mi risa es en forma de interrogación (mitad risa, mitad línea recta con punto final). Básicamente, postulo la siguiente pregunta: ¿qué le esta pasando, o le ha pasado, al género masculino en el siglo XXI?
Tan solo hoy (¡un día!) he recibido tres comentarios negativos de tres caballeros distintos y me he quedado con cara de :S. Todo por cosas que ni sentido tienen, mi gente. El primero, un amigo español que conocí en un chat online, me dijo que tenía ganas de hablarme. Le dije que si quería que yo podía llamarlo o hablar por micrófono. Mi amigo europeo tartamudeó… y dijo que había tenido una mala experiencia por hablar mucho con una mexicana, se enamoró de ella, y la dejó al darse cuenta que la distancia lo hacía imposible. Sí, todo esto porque le dije que podíamos hablar… cuando él fue el que dijo que quería hablar… y después entre mil palabras me dice que no… aunque yo pagara la llamada con mi dinero… él me dice que no. Así que lo dejé hasta ahí, y le hice ver que yo no estoy para dramas acerca de llamadas que hacen sentir a los hombres como si estuviesen frente al altar.
El otro es un panita boricua que conocí a través de un perfil. Las primeras conversaciones que tuvimos fueron acerca de la religión hoy día, de cómo ambos pensamos que hay muchas doctrinas falsas, y de que cómo Dios le había revelado el anticristo (les juro que cuando me dijo eso, ya yo sabía que esto no iba para nada bueno). Últimamente cuando se conecta, solo quiere bellaquear (sí, eso mismo, lo escribí, no hay mejor palabra para eso) y por no hacerlo me tilda de old fashioned, anticuada, aburrida, etc. Con los mismos insultos me recibió hoy porque no me puse “cuera” con él. Y encima de eso me dice que todo lo que digo es un disco rayado, que las mujeres y su drama, que yo lo estaba ayudando a aburrirse. PERO SI ÉL FUE EL QUE ME BUSCÓ PRIMERO Y ADEMÁS ÉL ME HABLÓ DE QUE UNA CELEBRIDAD ES EL ANTICRISTO, QUE TIPO DE DRAMA ES ESTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Y terminó la conversación diciendo que gustaría de presionar entre su dentadura frontal mis glándulas mamarias… disco rayado, ¿no?
Cerrando con el tercero (mentira, me acaba de llamar otro pájaro por teléfono encojona’o, recuérdenme añadirlo después pa’ que se rían), ese sí que se llevó el Oscar de las telenovelas. Entra al Messenger y me llama mujer falsa, superficial, y que hablara con otros que no supieran quien realmente soy. Si alguno de ustedes sabe quién soy en realidad, no debe hablarme porque soy una mujer falsa, rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho… todo porque le dije que lo llamaría hoy y ahora mismo todavía no son las 6 PM y todavía no lo he llamado. Solo por eso. Ah, que bello es todo, insultos y pendejadas por todos lados, c’est la vie!
Me estoy riendo porque me imagino que deben estar pensando: “esta boba hablando con gente online sabiendo que eso no es real”. Pues en defensa propia, les cuento que en la vida real el drama no cesa, y es más, tiene todos los elementos de un cuento/novela (introducción, desarrollo, punto culminante y conclusión; a veces coda también… no se les olvide que también soy maestra de Spanish!). Hace un año me enamoré de alguien que conocía de años para que al final me dijera que solo quería tener sexo conmigo, dado que fue el único tipo de conexión posible (y me alegro de que la conexión no sucediera… imbécil). Después me enamoré de otro que es hermano de la bella genio porque después de compartir tantas cosas conmigo, se volvió a meter en la botella y jamás volvió a aparecer por mi campo visual ni comunicativo. Si alguien lo ve, díganle que pa’ la próxima se compre su propia botella para que me devuelva la que YO conseguí y que LOS DOS bebimos de ella.
Ayer mismo le pregunté a un amigo en tono de amistad que cuándo íbamos a salir al cine o a comer algo. Su respuesta fue que cuando no estuviera saliendo con alguien… (grillos cantando). Supongo que no debería volver a salir con nadie porque la verdad todos salimos con alguien. Yo salgo con mi mai pa’l mall y pa’ la oficina del doctor (inhala… exhala… inhala… ok chévere). Tengo un amigo que le encanta flirtear conmigo pero que solo me responde los mensajes de textos cuando le da la gana. Chistosamente, fui a visitarlo y mientras hablábamos respondía a los muuuuuuuuuuuuuuuuultiples mensajes de textos que recibía frente a mí, a la que casi no le responde, en mi cara me demuestra que sí los recibe y que sabe usar el teléfono para responder, mientras habla conmigo, que me costó días conseguirlo… ¡qué coj****!. Ah, casi se me olvida, el último pájaro me acaba de llamar porque tiene un problema en su apartamento y se me alteró diciendo que se quiere mudar por eso, cuando muchas veces me dijo que quería ser parte de mi vida, me ha abrazado fuertemente, me ha dicho lo hermosa que soy y que promete buscarme más a menudo. Hoy cumplió su palabra de buscarme para agriarme la existencia… ah, creo que tiene que ver con el hecho de que debe renta y yo trabajo en la oficina de cobros de renta… ¿ustedes creen que se pone buena gente conmigo por eso? No sé, no veo la correlación…
Entonces, ¿qué les está pasando a los hombres? ¿Por qué están como manada de elefantes, desquiciados y dementes? ¿Por qué la necesidad de querer lastimar a quien solo quiere hablarles? No puedo numerar las tantas quejas que he recibido de los caballeros diciendo que las mujeres son todo drama, todo dinero, todo frialdad, todo vanidad. Chamacos, ahora yo soy la que tiene que pararse como monumento y sugerirles:
Dejen los juegos, dejen de quejarse, dejen de confundir los objetos con los sujetos, dejen de alimentar sus propios intereses… déjenme en paz porque entre el mundo virtual y el mundo real ya no se están diferenciando. Sean transparentes, las mentes humanas no fueron hechas para moldearlas a sus antojos. Por favor, brinden un momento de respeto por la humanidad de los demás. ¿Qué les está pasando? ¿Por qué no los entiendo? No entiendo lo que dicen, mucho menos lo que hacen. Cálmense, y vivan, solo eso. No hay que huir de nadie, no hay que agraviar a nadie. Inhalen… exhalen…
inhalen…exhalen… vivan.
martes, 22 de mayo de 2012
Lo siento, tengo que dejarte...
La presente no es para ofender ni asustar a nadie. Es una carta realizada mediante un ejercicio de liberación. Pido a mis amores que no juzguen; sólo lean y comenten si sienten hacerlo. Lo comparto para bajar el nivel de la carta a una simple obra literaria. El que tiene ojos, que vea:
Siempre estas ahí, ¿sabes? Es una cosa que no se va. Tu recuerdo siempre ronda. Trato de ignorarte. No sirve de nada. A estas horas de la madrugada decido confrontarte. Con coraje, creo que con más de lo que imagino. Le tengo miedo a lo que siento por ti. Es probablemente lo más peligroso que cargo, y que no sabía que cargaba. Yo tengo que dejarte, ya no puedo vivir remendando tu sombra. No me sirves de nada, me estás ocupando espacio que necesito para un futuro brillante y exitoso. Tengo que sacarte de mi vida.
Yo no sé cómo comenzó todo esto. Si remotamente cupo la posibilidad de que yo te escogiera. De ser así, estoy segura de que al escogerte tuve más fe en ti que en mí, y quizás eso fue lo que me hizo fracasar. Claro, porque es así como me siento, un fracaso ante la eterna historia de la existencia. Yo creía que serías bueno para mí, pero me echaste al lado. ¿Qué juicio tendré yo para escoger lo bueno para mí, si ni mi padre me salió bueno? Yo no puedo creer que haces lo que haces, que aun vives cuando yo tengo un corazón desangrándose a diario por tu culpa. Eres lo peor que me ha pasado, casi te odio y creo que esto es lo más difícil de admitir. Eres un inútil y me has arruinado la vida. Me has desgraciado. Me haces ver como la mujer más estúpida y odiada del mundo porque no me amas. Y yo que te he amado siempre, sin motivos ni para justificarte. Quizás porque mi mamá quiso que te amara porque ella también te amó un día, como siempre dice. Pero mi vida es un asco por tu culpa. Como quisiera gritártelo, que me has hecho una porquería por no estar a mi lado cuando lo necesité. Tú no entiendes que muchas veces lloré porque no estuviste a mi lado, y aun hoy, a mis 27 años de edad, me sangra el alma pensar en tu olvido y tu indiferencia. Te encontré en un video, tocando tu maldita música. El mundo para ti continuó, ¿verdad? Y yo me jodí, pensando en lo difícil que sería la vida porque tú no estuviste a mi lado para defenderme de las tantas cosas que aun me asustan en el mundo. Soy una cobarde porque no me enseñaste las cosas importantes de la vida. No sé salir, no sé interactuar, no puedo tener amigos sin sentir su sinceridad y es porque cada día desconfió de ti y siento cómo me traicionas cada día. Maldito seas mil veces, porque me condenaste la existencia…
Yo no puedo amar bien, es casi una discapacidad para mí amar. No encuentro hombre que me ame por tu culpa, porque eres un maldito necio que me maldijo con su abandono. ¿Qué hombre, por Dios, puede ver lo bueno en mí si ni tú puedes? Me desgracias, te lo juro, cada día de mi vida. Eres lo peor que me ha pasado. Me parezco a ti y parece que Dios trató de hacerte un favor al hacerme una buena persona. Aun te molesta que me tienes que pagar dinero pero, ¡puñeta! si tú nunca estuviste ahí para mí. ¿Te acuerdas cuando decías que venías a visitarme y nunca lo hacías? ¿Te acuerdas? ¿Cuando me mentías a diario, dejándome esperarte todos los días? Yo soñaba contigo, eras lo más preciado para mí. Yo hubiese muerto por ti, hubiese dejado a mi madre por ti.
Me duele tanto tu abandono. Es algo que me tiene con dolor aun cuando casi soy toda una profesional. Pero ¿pa qué? A ti no te importa. No valgo nada para ti, aun cuando soy buena y hago cosas que están fuera de mi capacidad para mejorar el mundo, si se puede decir así. Me rompiste el corazón, siento que arrastro mi cuerpo y mi alma con todo el peso del mundo porque no te tengo a mi lado. Nunca te tuve, y esa fue la pérdida más grande de mi vida. Si la gente entendiera lo mucho que sufre sin ti. Yo hubiese querido que la vida fuera tan diferente.
En fin, creo que no te escogí. Y aun así, te sientes obligado a pagarme dinero, pero no a amarme. La vida continuó para ti, pero para mí se quedó en la barriga de mi madre, buscando tu permiso de amor para poder nacer y ser aceptada por el que se supone fuera el hombre de mi vida. Se supone que tú me quisieras, que me abrazaras cuando tuviera miedo. Se supone que respondieras a todas mis dudas. Me siento avergonzada de no saber cosas que debería saber, porque no me las enseñaste. ¿Tú crees que todo lo que he ganado en la vida vale lo que parece? Para los demás sí, pero para mí no. Una vez, te acuerdas, te llevé un trofeo que gané, y lo único que hiciste fue virarme la espalda. Me devolviste las fotos que te mandábamos cuando estaba creciendo. Esto te quedo cabrón, ¿oíste? Fue la falta de respeto más grande que he recibido en mi vida, y vino de ti, que fue lo peor. Ningún hombre me ha amado porque tú no me amaste. Eso era lo único que yo quería de ti, que me amaras. Chico, si hasta tu apellido cargo, no seas tan ingrato conmigo.
¿Qué te hice yo para vivir así, con esta pena y este dolor desgarrante? Hija de nadie… miran y lo que ven es a través de mí, porque tu amor nunca estuvo conmigo. Al mundo jamás le importé porque no te importé a ti. Me desgraciaste la vida. Y ahora aquí estoy, sentada a mis 27 años, llorando porque mi papá jamás me quiso. Jamás me respondió una carta que le escribí cuando tenía 10 años. Jamás me cumplió las promesas que hizo, ni vino a verme aun cuando llamaba y decía que estaba en Puerto Rico. Perdí a mi hermano y tú no estuviste para consolarme. Mi madre se puso mal por eso y tú no me apoyaste en mi soledad. Mi abuelito se mató, que aun me duele tanto, y para ti es mierda, todo es mierda para ti. Yo que sigo perdiendo en la vida. A mí, ¿qué me hace ser poeta, escritora, maestra, ser humano, si el que me hizo me desprecia??? La batalla más grande la perdí antes de nacer. ¿Por qué tuve que nacer de un hombre que no me quería? ¿Por qué tengo que vivir mirando al espejo a diario sabiendo que al hombre que me parezco no le parezco nada bueno? ¿Qué clase de mujer soy cuando ni mi propio padre me reconoce? ¿Qué soy ahora, que sangro todos los días porque no me amas? Vivo a la sombra de todos y todo por tu culpa, porque no me hiciste crecer con tu amor, y tuve que crecer con las migajas de amor que caían de la compasión de otros.
¿Qué es la vida sin ti? Esto, lo que escribo, los éxitos que conquisto. El día a día es mi mayor victoria. Aprendí a vivir defendiéndome del mundo a solas, sin tus hombros ni palabras de aliento. Jamás he oído una palabra de aliento tuya, nunca un “feliz cumpleaños”, un “felicidades”, nada… pareciera que veo detrás de cada hombre que conozco tu imagen burlándose de mí. Me maldices desde ahí, donde estás, sentado, viviendo, y envidio la vida porque no la vivo, la sobrevivo sabiendo que el que me tenía que querer, me desprecia.
Es mucho el daño que me has hecho. Y quiero repararlo, y sólo Dios puede ayudarme en esto. Yo no te quiero en mi vida, sinceramente. Sí, te he extrañado, pero no a ti, si no a lo que se supone que fueras. Admiro a mi madre por ver en ti un día la pesadilla que vivo a diario: lo bueno que se supone que fueras. El mundo, la vida, todo es frío. No aprendí a ver lo bello si no por el amor de Dios en mi vida. No fue por ti.
Qué ignorante eres. Yo sé que no te levantas cada día pensando en fastidiarme el alma. Parece que todo para ti es un accidente. Pero ya hoy tuve que tomar una decisión. No puedo tenerte en mi vida. Lo siento. Esto me está dañando, me está deteniendo de crecer como quiero, y yo merezco ser feliz, aunque tarde vine a entender que esa felicidad no viene de ti. Quiero que sepas que hice lo mejor que supe para agradarte, fui buena, pensando que un día vendrías a ver evidencia de todo ello. No valió la pena, no sirvió de nada; sin embargo, me ayudó a saber qué esperar de mí misma.
Ahora, quiero que continúes tu vida como lo has hecho. Yo no tengo que pedirte disculpas porque… porque no. Y tampoco quiero agradecerte nada. No quiero tener ninguna relación contigo. Me haces daño. Y si me libero de ti, podré liberarme de los pasados, presentes y futuros hombres que me dañan también. He llorado tanto que no tengo fuerzas para abrazarte. Aun así te miro, como el mundo me ha mirado a mí desde que nací, a través de ti, como que no tienes sustancia. Te estoy caminando fuera de mi vida, te llevo del brazo para que no te escapes y te metas en lugares desconocidos. No quiero volver a lidiar contigo. Y dejándote afuera, no permito que vuelvas a herirme. Como estás afuera ya no me haces daño. Y sin esa carga emocional y espiritual que tenías (que te acabo de quitar) ya no me amenaza, te perdono. Ya no eres mi padre, ahora eres sólo otro ser humano que comete errores y decide si aprende de ellos o no. No quiero pensar en que si hubiese sido mejor o no. Ya no tienes cabida aquí, lo siento, tengo que dejarte, como me dejaste un día. Con tus mentiras me dejabas llorando en un balcón. Hoy te dejo afuera para que seas el ser humano que nunca vi en ti, que hoy decido hacer de ti, que hoy seguirá respirando sin robarme el aliento. Sé feliz. Vive feliz. No pierdas tiempo, ama a la gente que puedas. Espero que tus días terminen con muchas bendiciones y felicidad. Sé prospero y no vuelvas a cometer los mismos errores si no vas a aprender de ellos. No se vale que yo sí aprendiera de tus tropiezos sin que tú asentaras cabeza. Te dejo, Dios te bendiga. Adiós.
Siempre estas ahí, ¿sabes? Es una cosa que no se va. Tu recuerdo siempre ronda. Trato de ignorarte. No sirve de nada. A estas horas de la madrugada decido confrontarte. Con coraje, creo que con más de lo que imagino. Le tengo miedo a lo que siento por ti. Es probablemente lo más peligroso que cargo, y que no sabía que cargaba. Yo tengo que dejarte, ya no puedo vivir remendando tu sombra. No me sirves de nada, me estás ocupando espacio que necesito para un futuro brillante y exitoso. Tengo que sacarte de mi vida.
Yo no sé cómo comenzó todo esto. Si remotamente cupo la posibilidad de que yo te escogiera. De ser así, estoy segura de que al escogerte tuve más fe en ti que en mí, y quizás eso fue lo que me hizo fracasar. Claro, porque es así como me siento, un fracaso ante la eterna historia de la existencia. Yo creía que serías bueno para mí, pero me echaste al lado. ¿Qué juicio tendré yo para escoger lo bueno para mí, si ni mi padre me salió bueno? Yo no puedo creer que haces lo que haces, que aun vives cuando yo tengo un corazón desangrándose a diario por tu culpa. Eres lo peor que me ha pasado, casi te odio y creo que esto es lo más difícil de admitir. Eres un inútil y me has arruinado la vida. Me has desgraciado. Me haces ver como la mujer más estúpida y odiada del mundo porque no me amas. Y yo que te he amado siempre, sin motivos ni para justificarte. Quizás porque mi mamá quiso que te amara porque ella también te amó un día, como siempre dice. Pero mi vida es un asco por tu culpa. Como quisiera gritártelo, que me has hecho una porquería por no estar a mi lado cuando lo necesité. Tú no entiendes que muchas veces lloré porque no estuviste a mi lado, y aun hoy, a mis 27 años de edad, me sangra el alma pensar en tu olvido y tu indiferencia. Te encontré en un video, tocando tu maldita música. El mundo para ti continuó, ¿verdad? Y yo me jodí, pensando en lo difícil que sería la vida porque tú no estuviste a mi lado para defenderme de las tantas cosas que aun me asustan en el mundo. Soy una cobarde porque no me enseñaste las cosas importantes de la vida. No sé salir, no sé interactuar, no puedo tener amigos sin sentir su sinceridad y es porque cada día desconfió de ti y siento cómo me traicionas cada día. Maldito seas mil veces, porque me condenaste la existencia…
Yo no puedo amar bien, es casi una discapacidad para mí amar. No encuentro hombre que me ame por tu culpa, porque eres un maldito necio que me maldijo con su abandono. ¿Qué hombre, por Dios, puede ver lo bueno en mí si ni tú puedes? Me desgracias, te lo juro, cada día de mi vida. Eres lo peor que me ha pasado. Me parezco a ti y parece que Dios trató de hacerte un favor al hacerme una buena persona. Aun te molesta que me tienes que pagar dinero pero, ¡puñeta! si tú nunca estuviste ahí para mí. ¿Te acuerdas cuando decías que venías a visitarme y nunca lo hacías? ¿Te acuerdas? ¿Cuando me mentías a diario, dejándome esperarte todos los días? Yo soñaba contigo, eras lo más preciado para mí. Yo hubiese muerto por ti, hubiese dejado a mi madre por ti.
Me duele tanto tu abandono. Es algo que me tiene con dolor aun cuando casi soy toda una profesional. Pero ¿pa qué? A ti no te importa. No valgo nada para ti, aun cuando soy buena y hago cosas que están fuera de mi capacidad para mejorar el mundo, si se puede decir así. Me rompiste el corazón, siento que arrastro mi cuerpo y mi alma con todo el peso del mundo porque no te tengo a mi lado. Nunca te tuve, y esa fue la pérdida más grande de mi vida. Si la gente entendiera lo mucho que sufre sin ti. Yo hubiese querido que la vida fuera tan diferente.
En fin, creo que no te escogí. Y aun así, te sientes obligado a pagarme dinero, pero no a amarme. La vida continuó para ti, pero para mí se quedó en la barriga de mi madre, buscando tu permiso de amor para poder nacer y ser aceptada por el que se supone fuera el hombre de mi vida. Se supone que tú me quisieras, que me abrazaras cuando tuviera miedo. Se supone que respondieras a todas mis dudas. Me siento avergonzada de no saber cosas que debería saber, porque no me las enseñaste. ¿Tú crees que todo lo que he ganado en la vida vale lo que parece? Para los demás sí, pero para mí no. Una vez, te acuerdas, te llevé un trofeo que gané, y lo único que hiciste fue virarme la espalda. Me devolviste las fotos que te mandábamos cuando estaba creciendo. Esto te quedo cabrón, ¿oíste? Fue la falta de respeto más grande que he recibido en mi vida, y vino de ti, que fue lo peor. Ningún hombre me ha amado porque tú no me amaste. Eso era lo único que yo quería de ti, que me amaras. Chico, si hasta tu apellido cargo, no seas tan ingrato conmigo.
¿Qué te hice yo para vivir así, con esta pena y este dolor desgarrante? Hija de nadie… miran y lo que ven es a través de mí, porque tu amor nunca estuvo conmigo. Al mundo jamás le importé porque no te importé a ti. Me desgraciaste la vida. Y ahora aquí estoy, sentada a mis 27 años, llorando porque mi papá jamás me quiso. Jamás me respondió una carta que le escribí cuando tenía 10 años. Jamás me cumplió las promesas que hizo, ni vino a verme aun cuando llamaba y decía que estaba en Puerto Rico. Perdí a mi hermano y tú no estuviste para consolarme. Mi madre se puso mal por eso y tú no me apoyaste en mi soledad. Mi abuelito se mató, que aun me duele tanto, y para ti es mierda, todo es mierda para ti. Yo que sigo perdiendo en la vida. A mí, ¿qué me hace ser poeta, escritora, maestra, ser humano, si el que me hizo me desprecia??? La batalla más grande la perdí antes de nacer. ¿Por qué tuve que nacer de un hombre que no me quería? ¿Por qué tengo que vivir mirando al espejo a diario sabiendo que al hombre que me parezco no le parezco nada bueno? ¿Qué clase de mujer soy cuando ni mi propio padre me reconoce? ¿Qué soy ahora, que sangro todos los días porque no me amas? Vivo a la sombra de todos y todo por tu culpa, porque no me hiciste crecer con tu amor, y tuve que crecer con las migajas de amor que caían de la compasión de otros.
¿Qué es la vida sin ti? Esto, lo que escribo, los éxitos que conquisto. El día a día es mi mayor victoria. Aprendí a vivir defendiéndome del mundo a solas, sin tus hombros ni palabras de aliento. Jamás he oído una palabra de aliento tuya, nunca un “feliz cumpleaños”, un “felicidades”, nada… pareciera que veo detrás de cada hombre que conozco tu imagen burlándose de mí. Me maldices desde ahí, donde estás, sentado, viviendo, y envidio la vida porque no la vivo, la sobrevivo sabiendo que el que me tenía que querer, me desprecia.
Es mucho el daño que me has hecho. Y quiero repararlo, y sólo Dios puede ayudarme en esto. Yo no te quiero en mi vida, sinceramente. Sí, te he extrañado, pero no a ti, si no a lo que se supone que fueras. Admiro a mi madre por ver en ti un día la pesadilla que vivo a diario: lo bueno que se supone que fueras. El mundo, la vida, todo es frío. No aprendí a ver lo bello si no por el amor de Dios en mi vida. No fue por ti.
Qué ignorante eres. Yo sé que no te levantas cada día pensando en fastidiarme el alma. Parece que todo para ti es un accidente. Pero ya hoy tuve que tomar una decisión. No puedo tenerte en mi vida. Lo siento. Esto me está dañando, me está deteniendo de crecer como quiero, y yo merezco ser feliz, aunque tarde vine a entender que esa felicidad no viene de ti. Quiero que sepas que hice lo mejor que supe para agradarte, fui buena, pensando que un día vendrías a ver evidencia de todo ello. No valió la pena, no sirvió de nada; sin embargo, me ayudó a saber qué esperar de mí misma.
Ahora, quiero que continúes tu vida como lo has hecho. Yo no tengo que pedirte disculpas porque… porque no. Y tampoco quiero agradecerte nada. No quiero tener ninguna relación contigo. Me haces daño. Y si me libero de ti, podré liberarme de los pasados, presentes y futuros hombres que me dañan también. He llorado tanto que no tengo fuerzas para abrazarte. Aun así te miro, como el mundo me ha mirado a mí desde que nací, a través de ti, como que no tienes sustancia. Te estoy caminando fuera de mi vida, te llevo del brazo para que no te escapes y te metas en lugares desconocidos. No quiero volver a lidiar contigo. Y dejándote afuera, no permito que vuelvas a herirme. Como estás afuera ya no me haces daño. Y sin esa carga emocional y espiritual que tenías (que te acabo de quitar) ya no me amenaza, te perdono. Ya no eres mi padre, ahora eres sólo otro ser humano que comete errores y decide si aprende de ellos o no. No quiero pensar en que si hubiese sido mejor o no. Ya no tienes cabida aquí, lo siento, tengo que dejarte, como me dejaste un día. Con tus mentiras me dejabas llorando en un balcón. Hoy te dejo afuera para que seas el ser humano que nunca vi en ti, que hoy decido hacer de ti, que hoy seguirá respirando sin robarme el aliento. Sé feliz. Vive feliz. No pierdas tiempo, ama a la gente que puedas. Espero que tus días terminen con muchas bendiciones y felicidad. Sé prospero y no vuelvas a cometer los mismos errores si no vas a aprender de ellos. No se vale que yo sí aprendiera de tus tropiezos sin que tú asentaras cabeza. Te dejo, Dios te bendiga. Adiós.
domingo, 8 de abril de 2012
Porque sé que Dios se acuerda…

Quiero compartir esto con todos ustedes, en especial con los que me conocen de hace muchos años y desde lo profundo de mí. Esto es una clara demostración de que nunca se pierde el tiempo para hablar de lo más importante, y ustedes lo leerán a continuación:
Ayer se me acercó una persona y me dijo que Dios le enviaba a decirme que tenía que darle más de mí. Yo feliz le dije que le sirvo a Dios todos los días y le vivo agradecida. No conforme, esta persona me sigue insistiendo hasta que logró que le dijera que no me estoy congregando (de hecho, creo que hace cerca de 5 años que no lo hago). Tan sólo eso le sirvió para estallar en palabras y decirme que debía ir a una iglesia porque es la ley de Dios, que tenía que obedecerle.
Sé que muchos de ustedes pensarán que lo que ella dice es cierto. Sin embargo, mis incondicionales saben lo que voy a decir ahora. Yo dejé de congregarme porque la gente no me estaba dejando servirle a Dios desde el templo. De hecho, en más de una ocasión, y en diferentes lugares, distintas personas atentaron contra mi dignidad en la congregación. Sí señores, no les miento, y los que han estado conmigo saben que lo que estoy diciendo es verdad.
Entonces, después de que la persona con la supuesta epifanía me dijera que por no ir a la iglesia no me salvaría, me molesté, y mucho. Creo que nadie puede darse el lujo de cargar las tablas de los mandamientos y rompérselos encima a uno. A todas estas, les debo una explicación a mis lectores, que deben estar pensando por qué es que no me congrego:
Yo fui miembro de una iglesia muy grande hace mucho, mucho tiempo, en la que dediqué cada respiro y cada latido de mi vida en aquel entonces. Disfruté mucho el tiempo allí, no voy a negar que aprendí ahí como desarrollar una relación estrecha con Dios y de cómo caminar con Él en la vida. Se me dijo que debía dejar a un lado todos aquellos que no eran parte de la iglesia, dado que eran mundanos y que me descarrilarían de los caminos de Dios. Y lo hice, porque yo quería ser una buena persona, y agradarle a Él por lo que me decían mis autoridades. Vivía sin tiempo tan siquiera para comer, me tenían tan ocupada con las cosas de la iglesia que el mínimo descanso que tomara ya era suficiente motivo como para decirme que si dejaba de hacer X o Y cosa, no le estaba cumpliendo a Dios. Me aparté de todos: de mi madre, mis amigos, la vida… Y entonces pasó lo que varios de ustedes saben. Llegó el día en que en los predios de un campamento de retiros se me rompió la rodilla derecha. Claro que este no fue el problema. El problema fue que no recibí ningún tipo de atendencia médica y nadie se dignó a llevarme tan siquiera a la habitación en la que dormía ese fin de semana de retiro. Desde el momento en el que caí al suelo, comencé a llorar; sentía como frente a mí se rompía una cortina, dejándome ver la realidad de que yo no le importaba a nadie allí. Recuerdo haber hecho galletas para vender y sacar fondos para mis discípulos y llevarlos al retiro (porque un retiro con Dios no es gratis, cuesta, aunque Dios nunca ve la factura).
Dormí con una rodilla rota en medio de un campamento de retiro, y me dormí llorando. Al día siguiente, Rubynette me ayudó a empacar y bajar a comer desayuno porque aún nadie me procuraba. Mi líder, sabiendo que no tenía yo carro en mi casa, me deja en mi casa, y pasó una semana hasta que pude ir a un hospital para que me checaran. Esa fue la última vez que alguien de aquella congregación fue a procurarme. Yo no entendía el asunto: tan importante que fui para recolectar ofrendas y desvivirme, pero cuando necesité ayuda, no apareció. Dejaron de buscarme (siempre he pensado que fue miedo a una demanda o no sé…), le decían a los que aún eran mis amigos que no me llamaran porque yo me había ido “al mundo”, cuando lo único que había pasado era que no podría caminar. Lloré todos los días, creo que Mami no sabe eso porque trataba de hacerlo a escondidas. La única persona que me llamaba a diario era Jenny, a quien amo con toda mi alma por ser mi consuelo en esos días. Así se pasaron 5 meses yo en muletas. A los 3 meses del accidente me operaron; 2 meses después ingrese en el CUTA. Yo perdí mi último mes de escuela superior por un descuido de toda una congregación. Me gradué en muletas; la vergüenza que sentía era insoportable. En realidad tenía el alma destruida en esos días. Yo no sé como salí de esa situación, pero les digo una cosa: Dios no me dejó ni en un solo instante. Tan así fue que el Dr. Grau después de operarme dijo que yo había quedado muy mal, sin remedio; hoy día si no le digo a alguien que tuve una intervención quirúrgica, no lo sabe. La presencia de Dios estuvo conmigo día y noche. Fue una de las experiencias más traumáticas de mi vida.
Encima de todo esto, después de operarme, la persona que me “dirigía” vino a visitarme para pedir que regresara. Y le dije con una firmeza que aún ni sé cómo pasó (pero sí sé), que ni pensara en involucrarme como antes, que a mí se me había dicho que yo tenía una familia en la iglesia por la que debía abandonar a todo conocido en el mundo, y que , paradójicamente, los que ellos me habían dicho que olvidara fueron los que me extendieron la mano y me sacaron del hueco. Le dije que ellos (la iglesia) me habían abandonado, que yo seguía en mi fe, pero que no podía ya hacer las maromas que hice. Yo no estaba dispuesta a romperme la otra rodilla por gente que ni un abrazo me dieron cuando me herí. Amigos, en esto consiste el amor de Dios, en ver que continuó manifestándose en otros cuando los que se llamaban “sus elegidos” dejaron de hacerlo, y se manifestó fuera del templo.
La otra mitad de esta historia toma lugar en otra congregación y después del último incidente. Busqué un nuevo lugar para reunirme a oír la palabra de Dios, porque entendía la importancia de congregarse. El pastor del nuevo lugar (y no quiero mencionar nombres por no hacer alusiones, los que vivieron esto conmigo saben de lo que hablo) me recibió con los brazos abiertos y me incorporó al trabajo de la iglesia inmediatamente. Fue tan abrumador el amor y el cariño que recibí que hasta Mami comenzó a ir conmigo, y fue ahí cuando ella se enamoró de Dios. El pastor le había dicho a varias personas lo importante de mi presencia allí, y cómo cuidaba de mí, sabiendo lo que me había pasado antes. Sin embargo, esto no fue bien recibido, y algunas personas empezaron a tratarme mal. No sólo creo que la arrogancia y el desprecio es un insulto en una congregación, pero formarse como piedra de tropiezo para otro también lo es. Yo me encargaba de un grupo de jovencitos en aquel entonces, los cuidé, los consentí, les enseñé muchas cosas (porque ese es mi ministerio: la juventud). Como esto no fue de agrado ante aquellos que tenían ciertos grados de poder en la iglesia, poco a poco me fueron quitando la tarea hasta que un día me vi sentada en una banca, triste porque yo muy bien sabía que ese no era mi lugar. Me dio coraje, ira. ¿Cómo es posible que la gente se te meta en el camino del servicio ministerial? Y para colmo, todo parecía estar perfectamente bien. La cosa llegó al nivel de que hasta a mi mamá se le faltó al respeto. Yo, ni presta ni perezosa, le dije a Dios:
“Señor, si no puedo hacer Tu voluntad aquí, llévame donde pueda trabajar para ti”
Dios, que no es sordo, terminó llevándome a un lugar bastante lejos de donde yo era: un colegio privado en Río Piedras, con jóvenes con una gama de necesidades tan dramáticas y absurdas que por poco renuncio de tan malo que era estar ahí. Pero llegó el día en el que estos rebeldes entendieron que yo no me iba a ir, y se me acercaron, y les puedo decir que trabajar con ellos fue una de las bendiciones más grandes de mi vida. Salía con ellos a almorzar, hablábamos de los problemas que enfrentaban, de las drogas, etc. Recuerdo que en un ejercicio de diario reflexivo, un joven escribió cómo cuando al acostarse a dormir, su madre ni un beso de buenas noches le dio. Fue un dolor quebrantante leer eso, en especial porque era un buen chico. Una vez tuve que llevarme a una alumna a mi apartamento porque estaba llorando tan descontroladamente que temí que se suicidara. Al poco tiempo quedó encinta de un alumno menor que ella (que de hecho se mató en un accidente a principios de este año, y lo lloré como a un hijo). Jóvenes que usaban drogas me llevaron a que les ayudara a escoger el atuendo del día de graduación. Ahora miro hacia atrás y entiendo que estando con estos chicos hice mucho más de los jamás hubiera podido hacer en la iglesia. Dios me estaba usando con ellos, con los que todos sabemos que no son aceptados en la iglesia. Muchos están en mi Facebook ahora, y si leen esto, quiero que sepan que los amo como el primer día que los conocí, porque Dios los amó primero.
Y así fue la cosa de que Dios siguió usándome fuera de “Su casa”, dado que siempre tuve problemas con “Sus elegidos”. Siempre sabía ponerme en el lugar exacto para ayudar a alguien, para Servirle. Hoy día vivo una vida de fe, sabiendo que muchas veces pude dejar de creer en Él por lo que el hombre me ha hecho, pero cuando aprendemos a reconocer a Dios, sabemos cuándo Él opera mediante la gente y cuando la gente simplemente hace lo que le da la gana. El Señor esta presente en cada cosa que hago, y lo amo por eso, porque me ha hecho quien soy ahora. Y es por esto que me enojó lo que pasó ayer, porque no es justo que una persona me repita versos bíblicos para juzgarme en vez de citarlas para acordarme del amor de Dios. Solamente para ver en que dirección iba esta persona, le pregunte si los gays iban para el cielo, y me dijo que no. Eso fue lo único que necesité para darme cuenta de que las iglesias y los templos son exageradamente excluyentes, tanto que hasta Dios está excluidos de ellos. El Verbo nació entre animales porque nadie lo quiso recibir. ¿Qué me hace pensar a mí que la gente quiera aceptar trabajar conmigo? Yo no trabajo para empresas terrenales, nada me dejan para el futuro. No condeno a las iglesias con este escrito, sólo esto exponiendo el hecho de que hay múltiples formas de servirle a Dios, y no sólo la de enmuletarse con la Biblia todos los domingos y aprenderse versos para la condenación de la humanidad. Le dije a esta persona: Jesús no hizo una sola cosa, hizo muchas.
También dijo que donde 2 ó 3 estuviesen congregados en Su nombre, allí estará Él en medio de ellos. Sepan que al leer este testimonio, Él también está entre ustedes y yo.
Los amo mucho,
Geña
domingo, 25 de diciembre de 2011
Mi regalo de Navidad para Mami

El regalo más bello en la historia del ser humano: un Dios que se le acerca lo más posible al hombre; desde el vientre de una mujer amorosa inicia su camino de enseñanzas y bondad para el mundo entero. Aún el niño Dios se tomó nueve meses para humanizarse. Si Dios creó a la mujer desde el inicio para que, al existir madres, Él mismo pudiera estar entre nosotros, entonces eso explicaría todo el misterio que rodea a nuestras dadoras de vida.
La mía tiene sus misterios también. Una gran mujer, eso sí puedo decirles. A veces intento figurar qué es lo que pasa por su mente cuando se sienta sola, en silencio, mirando algún mundo que quizás nunca llegaré a conocer. Ese lugar secreto… debe ser allí donde guarda su magia para sanar, amar, y hacer todas esas cosas que por más que intento, no me salen como a ella.
Yo me acuerdo de ella. Tengo que acordarme de ella, así siempre mantengo el corazón inclinado hacia su benevolencia. No se por qué su voz no ha cambiado en los 26 años que la conozco. Tiene una onda impalpable de humanidad. Siempre ha sabido dictaminar el “no” con firmeza, el “no se puede” con la mano encaminando hacia el “sí se puede”. Mi madre es un ser tan racional, que desde mi niñez, siempre me explicaba la falta de nuestras carencias sin mencionar la palabra “pobreza”. Nunca me dijo que éramos pobres, y por tenerla aún conmigo, ninguna de las dos los somos.
Ella le dice a la gente que yo soy fuerte. ¿Por qué les miente? Si la misma palabra “fuerza” se inventó cuando esta mujer se enfrentó al mundo por mí y por todos sus seres amados, ¿por qué dice que yo la sostengo? Yo la he visto desnudarse de sus ropas multifacéticas para simplemente existir como un ente de amor y luz. Muchísimos la hemos visto como un ángel que nos recuerda de la misericordia divina, y lo hace diariamente, ¿sabían eso? Así mismo, la he visto quitarse el manto, la aureola y las alas, y devolverle eso y más al cielo, con el dolor que destruye mundos y universos. Y cuando eso pasa, simplemente se sienta, callada, y mira las manos del viento, las que empujan el tiempo, el espacio y todo lo que envuelve la prueba de que un Dios existe, porque la trajo a mi vida.
Yo no soy madre aún, por eso muchas veces no la comprendo y no entiendo cómo es que se atreve a caminar en paz sobre múltiples campos minados, sabiendo que ahí acabaría todo. ¡Pero no acaba! Con lo que he visto, creo en la indestructibilidad de este ser. Y cuando más fe tengo de que ella está hecha de acero, titanio e inmortalidad, ahí, es cuando se vuelve frágil, y pareciera que el mundo, los años y el tiempo le hacen frente en la batalla. Y me da miedo, el mismo que sentía de niña cuando el mundo parecía un monstruo hambriento, cuando los amiguitos en la escuela peleaban conmigo; el mismo miedo que sentí cuando tuve mis abandonos y pérdidas. Todo eso se amedrentaba tan pronto ella me tomaba entre sus brazos y me recordaba de su eterno amor. Mas ahora la miro, frágil y cansada, y lloro por dentro, de rabia, porque no puedo curarla como ella lo hacía conmigo. Mis palabras y mis afectos son intentos fallidos comparados a los que infinitamente ella me ha brindado toda una vida. Yo sólo espero que ella siempre sepa que yo nunca podré demostrarle lo mucho que la amo porque nuestra lengua no ha evolucionado lo suficiente como para explicárselo.
Yo no conozco a Mami sino por ser un rayito del amor de Dios. Por ello, el que no la quiera o no la acepte, ha demostrado ser una criatura digna de toda lástima y repudio, y no lo quiero a mi lado ni ahora, ni en las futuras existencias, si es que existen. Mami ha sabido quedar mal con otras personas y compromisos por estar a mi lado. Ella ha sido la única persona que con actos me ha demostrado que vale la pena quedarse conmigo, aun cuando tenga coraje conmigo o cuando no me comporto como la mejor persona. Yo espero no haberle roto el corazón; no haber sido la causante de las tantas lágrimas que ha dejado libre porque no pueden compartir el mismo espacio con el dolor que la vida le ha cobrado. A veces me he preguntado si he hecho algo para que ella se ponga triste. ¿Será que existe un perdón apropiado para eso? En el corazón de ella, sí.
Así que, ¿esto es Navidad? Para mi, sí. El niño llegó al mundo sin lujos y su madre, al no poder ofrecerle nada, dejó que los Reyes le trajeran regalos. La mía, en cambio, tuvo el beneficio de ser madre y reina, otorgándome el regalo de ser quien soy gracias a ella, y por recordarme diariamente que su amor hacia mí va de la mano con la gracia de Dios
Mamá, te amo, gracias por estar a mi lado. No sabes lo feliz que me haces con tu presencia y tu constante amor. Dios te bendiga siempre.
lunes, 24 de octubre de 2011
Con pavo entre los dientes

Me siento a la mesa,
con sonrisa de pavo.
Me harto como un Rockefeller;
quizás como un Trump.
No importa, estoy harto.
Tengo carne entre los dientes.
Y esta vez, Dios no me castiga,
porque lo hice para agradecerle.
Me acordé después de fecundar el bolo;
no acostumbro dar protocolos
antes de servirle a la Glotonería.
Pero tengo que dar gracias, por la tradición
de pronunciar la palabra, de encender la lengua.
Y comenzar el rito pavístico:
Lord, te doy las gracias
por el pavo que me llena, porque estaba lleno
de vegetales que los inmigrantes recogieron,
los que ayer fueron regresados por correo;
fueran esclavos, trabajadores o reos,
da igual, extranjero, extraterrestre, extrawhatever.
Gracias porque sus hijos se quedaron aquí,
comiendo un American feast.
Y los míos me tienen a mí.
Gracias porque hablo tu idioma,
y no del que recoge la basura.
El que es cómplice de la usura
de los hijos que quedaron aquí.
Gracias por esta tierra
que promete sueños por televisión,
pero entrega pesadillas
a los que comen quesadillas,
a los que vienen de las guerrillas,
a los que se doblan en cuclillas
para invadir mi nación.
Por ella, también doy gracias
porque protege al mundo entero…
¡Gratis!
Porque el que no se parece a mí, es anatema.
Gracias por iluminar nuestra raza.
En el próximo censo, añadiremos “terrorista”
en las categorías esencialistas.
Hay que preparar esas listas
con todos los orientalistas…
Gracias por ser americano.
Porque hasta el nombre de Magallanes es mío,
aunque ellos no lo saben, o lo nieguen,
igual, es ignorancia.
Gracias porque somos el Norte,
la estrella que el mundo entero persigue.
Ser como yo, no lo consiguen.
Yo vengo de un linaje de puritanos náufragos,
los redentores de este mediterráneo.
Gracias por mi historia,
porque mediante ella, demuestro que existo.
En esta panacea no hay racismo,
sólo un intrépido intelectualismo.
¡Si no fuera por el canal allá abajo
no hubiese una Sur América!
Gracias porque el capitalismo es mi nacionalismo.
Porque generando deudas, generamos empleos
y generamos un mundo que nunca descansa,
que se enferma, y necesita drogarse
con nuestros remedios, no con los que llegan
sin identification a nuestro país.
Gracias porque no soy minoría.
Porque aún creemos que la descendencia de Parks
se ve bien en el asiento de atrás,
en las casas de atrás
en la educación de atrás
en la celda de atrás
en la fila de atrás.
¡No es para más!
Gracias por aquellas gentes
que generosamente se explotan;
para que encontremos los mejores precios
y tengamos los mejores mercados
que compiten con países
que no sé pronunciar.
Gracias por esos mundos
que paren oro, preparando nuestro camino
hacia la indestructible eternidad.
Por el Sur, que nos define,
porque no somos como ellos.
A México, por las maquiladoras, el tequila,
y por los criminales que mantienen trabajando
a nuestros ángeles, guardianes de las fronteras.
A Guatemala por ofrecer a sus presos
para la cura del sífilis;
para que sigamos siendo promiscuos.
A Costa Rica, por aceptarnos como su único salvador
y convertirse a nuestro culto capitalista.
A Panamá, que le dimos la identidad que no tenía
al separarla del café, las drogas y las FARC.
Al Cono Sur, que inmortalizó nuestra imagen
de redentores en medio del tumulto.
Agradecemos al petróleo por antagonizar
a Venezuela y Cuba aún más de la cuenta.
A Puerto Rico, porque nos suplirá la munición
para la Tercera Guerra Mundial.
Porque sus mujeres donaron sus vientres
para el consecuente libertinaje sexual.
Y porque no votan, porque de ser así,
estaríamos comiendo tacos en vez de pavo.
Gracias por Asia, por las vidas que se entregan,
para que en Walmart las cosas no salgan
por más de 5 dólares la pieza.
Y África, por sus diamantes,
llenos de lágrimas de párvulos,
los que compro cada Navidad para mi esposa.
También por su excentricidad,
Porque por ser diferentes, me hacen mejor.
Gracias por el deporte de la guerra.
Porque batallamos contra el mal que desconozco.
Porque destruimos familias, lenguas, culturas,
instituciones, sueños, esperanzas, mapas,
soles, lunas, estrellas, universos,
las sombras de lo que me amenaza,
la silueta del monstruo en el armario.
Gracias porque mi pantalón casi se revienta,
como el del resto de la nación, ¿verdad?
Aquí nos libraste de la undécima plaga de Egipto.
Aquí no hay pobreza, sólo gente que no come pavo.
Para no engordar. ¡No se puede engordar!
Sin anorexia ni bulimia nuestras hijas no se casan,
y nuestros hijos no tendrían mejores expectativas.
Gracias por el bisturí, que termina los senos, arrugas,
nalgas, barrigas, labios, corazones, almas
sentimientos, espíritus y metas
que nuestra televisión aniquila.
Y gracias porque el dinero nos acuerda que
“In you we trust”; por lo que
creamos leyes para crear más crímenes.
Y así, fortalecer el brazo de justicia
de esta nación, de esta casi galaxia terrenal.
Gracias por la comida que aún tengo
entre los dientes.
Por los niños sin los parientes.
Por las otras gentes.
Los medios insistentes.
Por hacernos inteligentes.
y también diferentes.
Por tener otros lentes,
y no ver personas, sino clientes.
Por el poder inherente
de corregir al irreverente.
Por hacerle frente
al enemigo inexistente.
Por tener en mente
atropellar al disidente.
Y acordarle al del oriente
Que comer pavo me hace excluyente.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Cuando se ama tanto

Al final, son sólo nombres;
deshumanizados, ladrando.
Los veo en la calle sin dueño,
sin autoridad ni respeto por aquello,
lo que tenían cuando los amé.
Y lo peor es que no tenían nada,
y aún así los amé.
Toda la vida amando vacíos,
queriendo crear universos
dentro de hambres sin fondo.
Soy más mujer hoy, ahora mismo.
Miro al pasado, como si en él
hubiese sabido que me miraba encelada.
Todavía me pregunto cómo pasó,
cómo Dios pudo hacer hombres
de todo el polvo y tierra que adoré,
porque yo no lo logré.
Cuando se ama tanto, así mismo,
se ven mundos cristalizados;
dulces, salados, manoseados.
Se respira sangre de vida
y se muere al escupirla.
Jamás vi a los hombres que sentí.
Objetos de amor, licor testosterónico,
fuego que ardía frente a mí…
frente a mi singularidad
mi sombra y yo nos amamos.
Los recuerdo a todos ahora
con una sonrisa de qué se yo.
El tiempo, la lluvia, los golpea,
les acuerda, les muestra el camino a casa.
El Sol no es eterno concubino.
Cuando se ama tanto, desmedido,
sólo la lluvia moja la sombra.
Y vuelvo a amar.
jueves, 16 de junio de 2011
Compartiendo mis preguntas con mis lectores

Este fue mi desayuno esta mañana:
1. Pensar diferente al resto de la sociedad tradicional, por lo que eventualmente se produce una lucha por encajar dentro de ella. Esto incluye la autosuficiencia, la determinación sin inhibiciones, ver a Dios fuera de la religión, ver al hombre como una opción y no como necesidad, ser feliz cuando implica la infelicidad de los demás, entre otros.
2. Amar la educación y la instrucción porque te hacen más prudente, inteligente y sabio. En cambio, por obtener una preparación por gusto propio se debe enfrentar las consecuencias de ser considerada una persona irregular, disidente y problemática. El hecho de tener un punto de vista y análisis que varían de una gran porción de la comunidad donde uno vive hace que uno no sean tan agradable a los demás, por lo que consecuentemente no disfruta de ciertos privilegios “normales”.
3. Una mujer educada tiene acceso a grandes potenciales, pero no a grandes amantes. Se ve arrancada de sus deseos de estabilidad emocional porque domina en todos los ambitos restantes de su vida (y pues no se puede dominar en todo, ¿verdad?). Es como si la sociedad dijera: si tienes todo lo que necesitas, ¿por qué buscas pareja?
4. Hasta cierto punto, la homosexualidad se convierte en una amenaza. Siendo el género masculino una minoría en el globo terrestre, muchos de ellos están expresando su ingreso a la comunidad gay. Muchas de las mujeres que son heterosexuales deben enfrentar la soledad, pues otras homólogas suyas han despedazado a hombres buenos, o los hombres buenos ya encontraron a alguien, o los que quedan hacen un trabajo fenomenal acordándoles las bendiciones de la soledad, o el resto es gay. Además de que socialmente se acepta más la relación hombre-hombre que la de mujer-mujer, ¿cómo muestra uno su respeto a la diferencia sexual a la vez que esa misma diferencia pone a uno en tres y dos?
5. Con las redefiniciones de lo que la palabra “género” significa en el siglo XXI, ¿en qué posición queda la mujer? ¿Qué es ser mujer hoy día? O, llevando la pregunta al otro extremo, ¿qué significa ser hombre ahora? ¿Qué debe una mujer esperar de un compañero en estos días? Por sencillo que parezca, esta situación abre puerta a muchísimas confusiones y malos entendidos; en especial cuando se derrocan viejos estereotipos para plantear nuevos.
6. ¿Qué pasa si tenemos el deseo de cometer nuestros propios errores, evitando los de nuestros antepasados? ¿Qué pasa cuando no seguimos los mismos patrones de juventud, vicios, relaciones, trabajo, convivencia de nuestros padres; pero tampoco los de nuestra generación? ¿Por qué ciertos errores son aceptables pero ciertas innovaciones no? y ¿por qué tantas preguntas? Se supone que esto fuera sencillo, o sea, vivir se supone que fuera algo fácil de manejar. Quizás no.
7. ¿Se supone que yo encaje en el mundo, o el mundo encaje en mí? ¿Quién recibe el servicio? ¿Qué es el mundo? ¿Quién soy yo en él y qué es el mundo en mí? Y si el mundo y mi mundo son totalmente opuestos, ¿eso me hace ciudadana de los dos? ¿Cómo distinguir el espacio que existe entre uno y el otro? ¿Ese espacio soy yo?
8. Odiar la televisión o los medios masivos parece ser el gran anatema del siglo nuevo. Llenarse la barriga con basura y alimentar la mente con lo mismo es tener el cuerpo en la misma página. He pensado que no esta mal tener una hora de buenas noticias. El noticiero de las siete (asumiendo que todo el mundo está en casa a esa hora) comenta acerca de los padres que apoyan a sus hijos en su educación, los niños que honran a sus abuelos, los milagros en las pequeñas comunidades, resúmenes de la generosidad, el amor y la benevolencia de los desconocidos. Resalto la palabra “desconocidos” porque se llaman así gracias a los grandes conocidos del mundo que hacen todo lo opuesto a ellos. ¿Cuándo podrá verse la otra realidad del mundo por la pantalla?
9. El mito de la globalización ayuda a dejar en el olvido a millones de personas que hacen de esta existencia un viaje inolvidable. Pero es un solo globo, y se está tratando de convertir en la nueva torre que alcanzará los cielos bajo un reino y lenguaje únicos. Y como el mito anterior cuenta, la ambición del poder de uno creó la división y dispersión de los muchos. Sólo será cuestión de tiempo para ver dónde se eregirá la nueva edificación, porque el mundo no podría estar más dividido que ahora, aunque parezca lo contrario.
10. Extraño la sencillez que nos hacía seres humanos. En este punto no sé qué más decir porque no sé si me comprenderán, ya que esto no es un mensaje de texto, o un mensaje instantáneo, ni un correo electrónico. Recuerdo como en segundo grado la ortografía y caligrafía parecían ser temas de importancia para los mayores. Ahora, si no sabes abreviar un mensaje a su mínima expresión, puedes tener un serio problema de falta de actualización. Xq 100pre q2 =mente inkieta i tambn loliando…?
11. Los quiero a todos, aunque siempre tenga la mente maquinando… y esta es mi lucha diaria.
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